¿Qué es Gmail?

Gmail, también conocido como Google Mail, sobre todo en países anglo parlantes por ciertas cuestiones legales, es sencillamente un servicio de correo electrónico gratuito con posibilidades de usar los protocolos POP3 e IMAP de forma gratuita, más informaciones sobre Gmail en La Nueva Noticia .com. El servicio es proporcionado por la empresa estadounidense Google, y lo lanzó el dia 15 de abril de 2004, y sigue vigente a la fecha, siendo uno de los servicios de correo preferidos por gran parte de la comunidad de usuarios de internet.

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Sobre Hotmail.com

¿Alguna vez te has preguntado si la forma en que Hotmail nos presenta los mensajes es la única o existen otras más? Digamos como en Outlook por ejemplo. Pues bien, si es posible gracias a que en Hotmail podemos configurar nuestro panel de lectura. Si antes de leer estas líneas no lo habías considerado, te aseguro que estás perdiendo funcionalidades que quizás te facilitarían enormemente las tareas. ¿Pero exactamente que es un panel de lectura? Un panel es simplemente una pre-visualización de nuestros correos, para que sin abrirlos podamos revisar su contenido.

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Los juegos Friv del sitio Friv.com

El sitio FRIV.com página web ofrece una gran variedad de juegos que se pueden seleccionar fácilmente en la pantalla principal. No es necesario registrarse y es posible jugar online. Las instrucciones de cada juego están indicadas en la pantalla de acceso de los mismos. Situando el ratón sobre la cuadrícula de presentación, se puede leer un pequeño resumen del juego.

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La principal ventaja de los juegos friv que presenta esta página es que los juegos que aquí se incluyen son seguros, por lo que es muy recomendable para los niños. Se trata, en general, de juegos divertidos y didácticos con los que se puede pasar un rato divertido y entrenar muchas habilidades motrices.

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Para conocer los mejores juegos del sitio Friv.com seguir el link acá o la version en francés de los juegos FRIV en www.jeux2friv.info

El deporte en vivo en rojadirecta.me

Imaginas un lugar en el que están todos los partidos y torneos de los principales deportes a nivel mundial. Una televisión emitiendo 24 horas todo el deporte más emocionante del mundo. Cientos de eventos deportivos cada día, a todas horas y todo en tu ordenador. Pues ya es posible gracias a rojadirecta.me, el portal de los deportes por televisión.

En rojadirecta.me hay fútbol, baloncesto, hockey, críquet, tenis, rugby, balonmano, motor, ciclismo, béisbol, boxeo, artes marciales, voleibol, dardos, tenis de mesa, waterpolo… y un sin fin de deportes. Todos los eventos deportivos que se emiten en televisión por Internet reunidos en un mismo lugar. Los horarios, los contrincantes, los resúmenes, la agenda diaria… La información más completa sobre tu equipo y deportista favorito está en rojadirecta.me, el portal de la televisión deportiva por Internet. Además te ofrecemos enlaces directos para que puedas realizar tu apuesta y aumentar la emoción de la jornada. Si te gusta el deporte te gusta rojadirecta.me.

UNA INTEGRACIÓN TRANSATLÁNTICA. Jaime MALET.

Estados Unidos y la Unión Europea necesitan cerrar una agenda urgente para la generación de empleo. El crecimiento necesario de ambas economías para la creación de puestos de trabajo es un imperativo fundamentalmente económico, pero también es un imperativo social y político. Mucha gente de buena voluntad va a seguir ocupando nuestras calles, y su indignación y desilusión respecto a nuestro modelo económico e, incluso, a nuestros sistemas políticos ha comenzado a emerger.

Ese crecimiento económico debe venir, en primer lugar, desde dentro. Ambos lados del Atlántico tienen mucho que hacer aún para restaurar la productividad y la competitividad perdidas, comenzando por invertir en su recurso más importante, su gente, mediante un proceso de educación y formación, unido a reformas estructurales que sean una ventana abierta de oportunidades para los más jóvenes, en lugar de solo proteger a los que ya tienen un trabajo. Y también debemos desmantelar una buena parte del entramado normativo y burocrático del que nos hemos dotado, que impide el desarrollo de nuevas ideas y la creación de empresas.

Pero el crecimiento, una vez agotada la política fiscal y monetaria, debe también venir del exterior. Las economías de EE UU y la UE representan conjuntamente casi el 50% del poder adquisitivo del mundo, pese a que sus 810 millones de habitantes son solo el 11% de la población mundial. Nuestros empresarios deberían fijar sus estrategias en las necesidades que estos mercados representan.

La construcción de la UE personifica en sí misma el potencial de crecimiento que se ha realizado hasta la fecha a través de la liberalización del comercio y los flujos de inversión entre los Estados miembros. La UE es el mayor exportador, importador e inversor del mundo, pero estos flujos externos tan importantes son poco si se comparan con el comercio y la inversión entre Estados miembros y que han permitido el crecimiento económico de Europa durante los últimos 15 años. Las inversiones directas intra-UE crecieron de 500.000 millones de euros en 1994 a 4,5 billones en 2007, y las exportaciones intra-UE aumentaron de 1,8 billones de euros a 2,65 billones entre 2000 y 2007, una interacción que trajo innovación, competitividad, productividad y crecimiento económico a los Estados miembros, derrotando la euroesclerosis de los años ochenta. La respuesta de Europa a la crisis debe ser un empuje agresivo hacia un mercado único más sólido, con más flujos de comercio, de inversión y una mayor movilidad laboral dentro de la propia UE.

Pero más puede hacerse. EE UU y la UE comparten una relación única proveniente de siglos de inmigración, inversión directa cruzada y una firme creencia en la dignidad del individuo, así como el respeto por la propiedad privada, el imperativo de la ley y los equilibrios democráticos en el Gobierno. Los dos bloques transatlánticos cuentan con un comercio de bienes y servicios de más de un billón de dólares al año, una relación comercial muy equilibrada. En cuanto a la inversión directa, al final de 2010, las compañías norteamericanas habían invertido 1,9 billones de dólares en la UE, mientras que las compañías de la UE habían destinado casi 1,5 billones a EE UU. Esas inversiones generan casi 5 billones de dólares en ventas cada año y dan empleo a 15 millones de personas en trabajos bien remunerados. Las compañías norteamericanas son generadoras de una cantidad significativa de comercio y de inversión dentro del mercado intra-UE y dan trabajo a infinidad de empresas locales, mientras que las compañías europeas han llevado mucha de la competitividad y la productividad necesarias a EE UU.

Todo este éxito se ha producido en gran parte a pesar de nuestros Gobiernos, que han hecho poco por construir las relaciones económicas bilaterales. Los Gobiernos de EE UU y de la UE pueden y deben hacer las cosas mejor, si ambos bloques quieren hacer frente al imperativo de crecimiento y creación de puestos de trabajo. Ahora es el momento de inyectar una nueva ambición en la relación económica transatlántica. La competencia proveniente de otras partes del mundo determina que esta agenda sea un imperativo para nuestra competitividad en el mundo. Sin una unión más estrecha entre los dos principales bloques comerciales no habrá empleo.

EE UU y la Unión Europea deberían alcanzar una serie de compromisos conjuntamente que concluyan en un número de iniciativas individuales, cada una de las cuales tenga la capacidad de generar crecimiento y puestos de trabajo. Tal y como señala la Cámara de Comercio de EE UU, las medidas específicas incluirían la eliminación de aranceles, la convergencia regulatoria, acuerdos bilaterales de inversión, un mercado único de servicios y un acuerdo para eliminar trabas a la contratación pública transatlántica.

Los aranceles aplicables al comercio de bienes entre los dos bloques son relativamente bajos. Sin embargo, muchos expertos coinciden al señalar que una eliminación de todas las tarifas todavía existentes aumentaría el comercio entre EE UU y la UE en un 17%. La UE exportaría a EE UU 69.000 millones de dólares más al año, y EE UU, 53.000 millones más a la UE. Esta eliminación arancelaria sería relativamente fácil de negociar e incidiría directamente en la competitividad global de las compañías estadounidenses y europeas.

Por otra parte, EE UU y la UE se han dotado de sistemas regulatorios muy sofisticados para proteger a sus ciudadanos y el medio ambiente. En ambos bloques se busca el mismo fin, pero las soluciones difieren hasta el punto de que suponen una restricción al comercio y enormes costes para los empresarios que hacen negocios en ambos bloques. Tiene que firmarse un acuerdo para compatibilizar los regímenes regulatorios. La Cámara de EE UU sugiere que esta convergencia se centre en un primer momento en la seguridad de los productos farmacéuticos, en los químicos y en la industria automovilística (por poner un ejemplo, hoy en día se están creando estándares diferentes para el automóvil eléctrico).

Es también muy relevante llegar a un acuerdo que proteja las inversiones transatlánticas, que en vez de negociarse entre EE UU y cada país (24 de los 27 Estados miembros de la UE tienen acuerdo de inversión con EE UU) se acuerde en el ámbito de la UE. Este acuerdo debería ser ambicioso y permitir que las inversiones transatlánticas tengan un nivel similar de protección al de las inversiones intra-UE o dentro de los Estados de EE UU. Aparte de liberalizar y aumentar la inversión transatlántica, ello permitiría tener una posición muy fuerte en las negociaciones de inversión con terceros países, especialmente con China.

Por otro lado, debería liberalizarse la prestación de servicios transatlánticos de forma parecida a lo que se ha llevado a cabo en la UE. Se trataría de crear un sistema regulatorio compatible para que puedan prestarse servicios en ambos bloques, incluidos los financieros, con sistemas legales que permitan a los reguladores reconocer decisiones equivalentes realizadas por sus contrapartes en la otra orilla del Atlántico. También debería de incluir un mercado transatlántico digital que permitiese la prestación de servicios transatlánticos validados en uno u otro bloque electrónicamente.

Por último, debería de incrementarse el nivel de acceso a la contratación pública de forma que las compañías europeas y estadounidenses tuvieran un trato similar a la hora de vender bienes y servicios a las Administraciones de ambos bloques.

Las declaraciones recientes por parte de Obama, Van Rompuy y Barroso en el marco de la cumbre UE-EE UU de Washington van en esta dirección. La creación de un Alto Grupo de Trabajo para el Empleo y el Crecimiento UE-EE UU con la obligación de presentar a finales de 2012 conclusiones y recomendaciones para una mayor integración transatlántica es un buen paso, aunque hubiese sido conveniente acortar los plazos. Una mayor integración transatlántica es, sin ninguna duda, una de las principales herramientas en manos de nuestros gobernantes para salir antes de la crisis económica que nos asola. Y aunque parezca una contradicción, también para dar un nuevo ímpetu al proyecto de construcción europea, hoy gravemente dañado.

La única salida a la crisis del euro es dar un salto hacia la Europa federal.

José Manuel García-Margallo y Marfil (Madrid, 1944) tiene a sus espaldas una larga carrera política, que inició en las Juventudes Monárquicas, en pleno franquismo, y le llevó, a través de la democracia cristiana, primero a UCD y luego al PP. No sin ironía, se define políticamente como “de extremo centro”. Ha pasado los últimos 17 años en el Parlamento Europeo, donde ha sido vicepresidente de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios. Al contrario que otros ministros, a quienes les gustaría borrar su pasado, no abjura de ninguno de sus escritos. Y son numerosos. Entre ellos, un libro titulado La apuesta europea: de la Moneda a la Unión Política, que compuso en 1998 al alimón con su amigo y ahora secretario de Estado para la UE, Íñigo Méndez de Vigo. Cree que si Rajoy le eligió en esta coyuntura tan delicada es porque sabe cómo piensa. Y lo que piensa lo explica con convicción y sin tapujos en su primera entrevista a un medio escrito.

Pregunta. Usted fue de los primeros en advertir de que la austeridad y el ajuste no bastan para crear empleo. ¿Qué propone?

Respuesta. La estrategia para salir de la crisis tiene tres pilares. El primero es la austeridad, que se concreta en el tratado intergubernamental. El segundo, la estabilización de los mercados para frenar la hemorragia de la deuda, lo que exige que el mecanismo de estabilidad se adelante y, con toda seguridad, se aumente su potencia de fuego por encima de los 500.000 millones. El Banco Central Europeo también puede hacer muchísimo más de lo que ha hecho: ha comprado deuda europea por valor del 2% del PIB, mientras que el Banco de Inglaterra lo ha hecho por el 20%. El tercer pilar es el crecimiento. Es obvio que los países que están en mejor situación deben estimular su demanda interna para tirar de la economía. Por último, las instituciones europeas tienen un papel que jugar. Con que el Banco Europeo de Inversiones hiciera en los próximos diez años el doble de esfuerzo que en la década anterior, cuando no era tan necesario, tendríamos el mismo dinero que tuvo el Plan Marshall para la reconstrucción de Europa. Con esos fondos se podrían financiar infraestructuras, como el corredor mediterráneo, que difícilmente pueden abordarse con los presupuestos nacionales. Además, la Comisión Europea tiene unos 120.000 millones de presupuesto no gastado que se podrían destinar al empleo juvenil. Austeridad y estabilización son necesarios, pero también hay que crear empleo.

P. Hasta ahora, según sus palabras, la Unión Europea ha hecho poco y demasiado tarde.

R. Eso ya no es una profecía. Si el problema de Grecia se hubiese atajado a tiempo, el coste habría sido mucho menor. Cada día que pasa, la enfermedad avanza y el tratamiento necesario es mucho más traumático.

P. ¿La solución pasa por la emisión de eurobonos?

R. Lo que los mercados han dictaminado es que el problema de la UE no es económico. En conjunto, tenemos mejores cifras que EE UU o Reino Unido. ¿Cuál es el problema? Que los mercados no se creen que la unión monetaria sea irreversible. ¿Por qué? Porque los mecanismos que se pusieron para que esto funcionara saltaron por los aires, empezando por el Pacto de Estabilidad, que incumplieron Alemania y Francia. Y las tres líneas rojas: no bailout [rescate], no default [ìmpago] y no exit [salida] han dejado de serlo. Tenemos que dar una señal clara de que esas declaraciones solemnes que hacemos de que vamos a salvar el euro no son pura retórica. Hay que pasar, como decía Lope, de las musas al teatro. Y la señal es la mutualización de la deuda, que tiene que hacerse en dos fases. Primero, la cesta de bonos que ha propuesto [el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão] Barroso, que es una responsabilidad conjunta pero no solidaria, pues cada uno responde de su parte y algo más que su parte. Y, cuando sea posible, cuando se haya producido la convergencia fiscal, pasar a una responsabilidad solidaria.

P. ¿Quién convence a Merkel de que los alemanes consuman más o acepten los eurobonos?

R. Alemania lo acabará haciendo. Siempre actúa cuando ve que hay un estado de necesidad. A corto plazo, exigirá que se voten al mismo tiempo el ajuste fiscal y el adelantamiento del mecanismo de estabilidad.

P. Todas esas medidas pueden resultar inútiles si llega S&P y rebaja la calificación de la deuda. ¿Para cuándo una agencia europea de calificación?

R. Soy profundamente europeísta, pero una agencia de calificación sirve en la medida en que los mercados creen en ella. Una agencia europea en la que no confíen los mercados no resuelve nada. Yo no creo que exista una conspiración contra el euro. Lo que hay es una profunda desconfianza respecto al euro, y eso solo puede combatirse con una voluntad política clara. O Europa da un salto hacia una Europa federal, por lo menos en la zona euro, o esto no tiene salida. Cuando has hecho una moneda común debes sacar las consecuencias y trasladarlo a una arquitectura política coherente.

P. Rajoy le dijo a Sarkozy que España apoya el impuesto sobre las transacciones financieras. Pero ¿lo apoya si lo acepta el G-20, si lo aprueba la UE, lo que es imposible por el veto de Londres, o si lo asume la eurozona?

R. Intentemos que lo apruebe el G-20, pero empecemos los 17 del euro. La condición que hemos puesto es que, si eso se repercutiese al cliente, no afectaría a las pequeñas y medianas empresas ni a las familias.

P. El pasado jueves le espetó “¡Gibraltar español!” al eurodiputado conservador británico Charles Tannock…

R. Era una broma entre viejos conocidos. Él solía presentarse como representante de un distrito de Londres y de Gibraltar, porque el voto de los gibraltareños se incluía en su circunscripción. Y yo contestaba: “Pues yo represento a España, menos Gibraltar”.

P. ¿Y cuándo podrá decírselo a su homólogo William Hague?

R. Muy pronto. Mi mayor preocupación es que el Reino Unido no se separe en exceso de la UE. Tenemos intereses comunes, aunque discrepemos en la concepción de la unión económica.

P. El proceso de Bruselas, en el que se negociaba la soberanía del Peñón, está interrumpido desde hace diez años. ¿Hay alguna posibilidad de reanudarlo?

R. En el tema de Gibraltar hay que separar las cuestiones de soberanía y jurisdicción, a tratar exclusivamente con el Reino Unido, de las referidas a la cooperación entre los territorios y poblaciones limítrofes. Y en ese foro de cooperación debe haber una simetría. Es decir, si están presentes Reino Unido y las autoridades del Peñón, deben estar también las autoridades regionales [españolas].

P. ¿Propone cambiar el formato del Foro Tripartito para convertirlo en cuatripartito?

R. Eso es. Con dos condiciones: que ese foro hable de lo que debe hablar y de nada más; y que estén equilibradas las representaciones de las partes. Añadiría que, aunque estamos muy dispuestos a la cooperación, porque eso favorece a la población de ambos lados de la verja, no podemos avanzar mucho más en ese campo mientras no retomemos el diálogo sobre la soberanía.

P. Como veterano eurodiputado, ¿le sorprendió que el Parlamento Europeo tumbase el acuerdo de pesca con Marruecos?

R. Debo decir que la delegación del PP, y por tanto yo mismo, votamos a favor del acuerdo. [El resultado] no me sorprendió, pero me pareció una malísima noticia. En este momento estamos buscando una compensación para los 64 barcos españoles que han quedado amarrados y también un acuerdo que entre en vigor, aunque sea de forma provisional, lo antes posible, lo que les permitiría volver a pescar.

P. El PP apoyó el acuerdo de pesca con Marruecos, pero votó en contra del agrícola…

R. El PP votó en contra, y ahí coincide con la opinión del sector, porque consideró que es un acuerdo desequilibrado. Dicho eso, es interés de Marruecos y de España que haya acuerdo. Lo que se ha decidido, tras la visita del presidente Rajoy a Rabat, es que el ministro de Agricultura [español] vaya a Marruecos y que el ministro de Exteriores [marroquí] venga a Madrid para buscar acuerdo que satisfaga a las dos partes y sus intereses legítimos.

P. El PP criticó al PSOE por alinearse con Marruecos en el contencioso del Sáhara. ¿Cuál es la posición del actual Gobierno?

R. Exactamente la que refleja la resolución que renueva el mandato de la Minurso [Misión de la ONU para el Sáhara Occidental]. Lo que queremos es una solución política “justa, duradera y mutuamente aceptable, que prevea la libre autodeterminación del pueblo del Sáhara Occidental en el marco de la carta de Naciones Unidas”. Hecha esa declaración de principios, que coincide con la que mantuvo el Gobierno anterior, apoyaremos todos los esfuerzos del enviado especial [del secretario general de la ONU], Christopher Ross, para hacer avanzar las conversaciones entre las partes.

P. ¿El derecho de autodeterminación se debe ejercer con un referéndum en el que una de las opciones sea la independencia?

R. Cualquier solución que tenga el consentimiento de las dos partes contará con nuestro apoyo. No le corresponde al Gobierno español decir de qué forma las partes entienden que se debe ejercer el derecho de autodeterminación.

P. ¿Apoyará España en la Asamblea General de la ONU el ingreso del Estado palestino?

R. Aún no lo han planteado. Cuando lo hagan, buscaremos un consenso en el seno de la UE, para que no pase como con su adhesión a la Unesco. En todo caso, estaríamos dispuestos a contemplar el ingreso de Palestina como miembro observador, siempre que las autoridades palestinas garanticen, entre otras cosas, que no aprovecharían ese estatus para recurrir a la Corte Penal Internacional, porque eso judicializaría el contencioso y haría más difícil la negociación política. Estoy convencido de que solo una solución negociada, que garantice la seguridad de los dos Estados, es posible. Todo lo que beneficie el entendimiento es bueno, todo lo que lo enturbie es malo.

P. La UE aprobará mañana el embargo de petróleo a Teherán. España, que importa de Irán el 20% del que consume, ha pedido seis meses de moratoria…

R. Algunos países piden tres meses, otros nueve; y otros, como España, seis. No sé cuál será la solución. Lo que me dicen Cepsa y Repsol es que tienen alternativas, por lo que el plazo me parece menos urgente. En mi visita a Arabia Saudí se me aseguró que los países del Golfo suplirían deficiencias de suministro y no aprovecharían el embargo para encarecer el precio.

P. Supongo que estos temas los abordará en su próxima entrevista con Hillary Clinton.

R. Sin duda. Me he reunido con el embajador de EE UU en Madrid y en los temas de carácter bilateral vamos avanzando. La limpieza de ente nuclear de] Palomares, que según la parte americana está en vías de solución, o el despliegue en Rota de la defensa antimisil, que exige una modificación del convenio y un trámite parlamentario. Y así lo vamos a hacer.

P. ¿Asume, por tanto, el compromiso del Gobierno anterior sobre el escudo antimisiles?

R. Lo que hay que negociar son las contrapartidas en términos de empleo, de cooperación a la defensa española…

P. ¿La liberación del español Martínez Ferrater ha sido un gesto de las autoridades cubanas hacia el nuevo Gobierno?

R. Cuando llegué al ministerio me encontré con este problema. Llamé al canciller [cubano Bruno Rodríguez] y me contestó que no podía hacer nada, porque la sentencia no era firme. La esposa de Martínez Ferrater, con quien he hablado varias veces, me aclaró que el recurso se había desestimado. Esa noche, el embajador [español en La Habana] presentó un certificado que así lo acreditaba. Volví a llamar al canciller, le expuse la situación y le dije que le agradecería enormemente que acelerase el tema. A mi vuelta de Arabia, me comunicó que [Ferrater] iba a pasar a los servicios migratorios para ser expulsado. “Lo hemos hecho por razones humanitarias, no tiene trasfondo político”, me aseguró.

P. España ha liderado siempre la política de la UE hacia Cuba. El Gobierno del PSOE intentó sin éxito que se aboliera la Posición Común. ¿Qué hará usted?

R. Yo no quiero para Cuba nada diferente de lo que quiero para mi propio país. Quiero un régimen sin presos políticos, con un reconocimiento pleno de derechos y libertades, con pluralismo político, donde puedan convivir los que apoyan al régimen con los llamados disidentes. ¿Contribuye a eso un cambio en la Posición Común? A mi juicio no. La modificación de la Posición Común debe ir acompasada a los cambios dentro del régimen. Dicho eso, le advertiré de que el cambio de la Posición Común no tiene la menor posibilidad de prosperar. Están en contra Alemania, Suecia, Polonia y Chequia. Lo que probablemente haya que buscar es una interpretación más flexible de la misma para que vaya modulándose en función de los avances que se produzcan en Cuba.

P. ¿Cómo puede afectar a ese proceso la muerte en la cárcel del disidente Wilman Villar?

R. Estamos consternados y yo personalmente he transmitido a su familia el pesar del Gobierno español. Lo ocurrido pone de manifiesto, una vez más, la necesidad improrrogable de que Cuba garantice los derechos humanos y permita la expresión de toda idea política sin excepción.

P. Cádiz albergará en noviembre la Cumbre Iberoamericana, pero América Latina parece haber dado la espalda a Europa y mira ahora hacia el Pacífico.

R. Si la Unión Europea no quiere desaparecer de un continente que está creciendo económicamente, debe redoblar los esfuerzos. Por desgracia, América Latina no es una prioridad para la UE y eso determina que deba serlo aún más si cabe para España. Por razones históricas, culturales, lingüísticas, afectivas, pero también económicas. Hay que dar un nuevo enfoque a esas relaciones y eso debe plasmarse ya en la cumbre de Cádiz.

P. ¿El recorte de 1.000 millones en cooperación dificultará la candidatura española a miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU?

R. Digamos que mi colega de Hacienda no me lo ha puesto más fácil… Debemos cumplir unos objetivos de déficit y eso obliga a sacrificios en todas las partidas, también en cooperación, que esperamos sean temporales. Tendremos que concentrarnos en aquellos países en los que la UE no tiene una cooperación tan intensa, como los latinoamericanos, y habrá que hacer también una mejor administración de los recursos, que se puede.

P. ¿Seguirá apoyando España la Alianza de Civilizaciones?

R. Siempre me pareció algo etéreo. En la primavera árabe, por ejemplo, ha tenido un protagonismo menor, por decirlo amablemente. Ya no es una prioridad, pero en este momento es un programa de Naciones Unidas.

P. Usted ha propuesto que, para ahorrar, las autonomías tengan personal en las embajadas en vez de oficinas en el exterior

R. No solo es cuestión de coste, también de eficacia. La experiencia demuestra que, al final, a quien reciben las autoridades de cada país es al embajador.

P. La Generalitat catalana no se ha mostrado muy entusiasta.

R. Cada uno es libre de decidir, pero si yo fuese gobernante de una comunidad autónoma preferiría cerrar una oficina exterior cuya utilidad es dudosa que un ambulatorio.

P. ¿La oferta a Vargas Llosa de la presidencia del Instituto Cervantes ha sido un patinazo?

R. Ha sido una demostración de que este Gobierno va a buscar siempre la excelencia en todas sus formas. En el caso de Vargas Llosa entendemos sus razones y, por supuesto, aprovecharemos su ofrecimiento de colaboración.

FUENTE: ELPAIS.COM

JOSÉ A. SANAHUJA: Nueva agenda de cooperación con Latinoamérica.

En los próximos meses, la Unión Europea decidirá sobre su agenda de cooperación al desarrollo, en el marco de su iniciativa “Global Europe”. Un grupo de expertos, entre ellos el profesor español José Antonio Sanahuja, ha elaborado un informe con las recomendaciones sobre esta gestión.

El estudio, del que Sanahuja, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid y experto en relaciones Unión Europea-Latinoamérica, es coautor, será tratado en el Parlamento Europeo el próximo 25 de enero. En el mismo se pone énfasis en la cohesión social, los objetivos del milenio y el apoyo también a los países con rentas
medias como pilares de la nueva ayuda a la cooperación al desarrollo.

Sin crisis
En conversación con Radio Nederland, Sanahuja aclaró que esta futura ayuda no se verá afectada por la crisis que vive Europa, ni tiene nada que ver con los recortes en la ayuda al desarrollo que van a implementar países como España y Holanda:

“Nuestro estudio está enfocado en la cooperación que realizan las instituciones de la UE, y en ese marco no se prevé una reducción significativa. Donde si va a ser más grande es en los Estados miembros. También hay que decir que la UE ha estimado que pueden lograr significativos ahorros y mejorar la eficacia de la cooperación europea con un mejor reparto de tareas”, explica Sanahuja.

En opinión del profesor, hasta ahora se ha hecho mucho, pero de forma disgregada: “Hasta ahora estamos todos haciendo de todo en todas partes, y la iniciativa para la decisión del trabajo que ha puesto en marcha la UE promueve que cada país se especialice en aquellas regiones geográficas y sectores en los que puede hacerlo mejor. Esto puede suponer que quizás con menos recursos, las mejoras de eficiencia, eficacia y de impacto puedan
verse a medio plazo”.

Cohesión social y países de renta media En este momento, la agenda internacional de la cooperación al desarrollo está muy enfocada en la lucha contra la pobreza extrema, y los llamados Objetivos del Milenio ponen en primer lugar esa meta, o sea la reducción a
la mitad de la pobreza extrema, a lograrse en el 2015. Para Sanahuja el enfoque debe cambiar e incluir también a los países de renta media:

“Esta agenda es muy reduccionista, y no porque no consideremos importante la pobreza extrema, que es la mayor muestra de indignidad humana, pero para América Latina, una agenda centrada en esta cuestión nos parece muy limitada. El mayor problema en el continente es la desigualdad, y la falta de equidad no sólo se refiere a la renta, sino también al acceso a los activos productivos, a la educación, a la tierra, también a la desigualdad
de género, étnica, al acceso a las políticas públicas, a la justicia”.

En relación con la cohesión social, un concepto europeo, el experto entiende que debe ser mucho más amplio:

“La cohesión social es omnicomprensiva y permite una agenda de desarrollo que no se limite a ese objetivo, y se puede adaptar mejor a la realidad de Latinoamérica. Por otra parte ha habido un esfuerzo grande en la región protagonizado fundamentalmente por la CEPAL, para evitar que ese concepto sea eurocéntrico, y poder definir la cohesión social en términos
eminentemente latinoamericanos”.

¿Europa a tiempo?

La cooperación sur-sur avanza rápidamente en el caso de América Latina. Es un hecho que China, India, Irán y Rusia han aumentado su presencia en la región. Le preguntamos al profesor Sanahuja si no es tarde para Europa, a lo que respondió:

“No lo creo, porque la cooperación sur-sur que a la Unión Europea debería interesarle, no es tanto la que estos actores están promoviendo, si no la que emana de la propia región. Aparte de esos países que usted ha mencionado, Brasil, Colombia, Argentina, Chile y México, están en estos momentos desarrollando programas con países de menor desarrollo relativo de la región. Lo que sugerimos es que la Unión Europea, que hasta ahora se ha encontrado discapacitada para reconocer políticamente esta realidad, incluso desde el punto de vista de sus procedimientos de gestión, debe involucrarse en lo que llamamos la cooperación triangular. La UE podría aportar recursos financieros y los países de la propia región podrían aportar los conocimientos prácticos”.

FUENTE: Radio Netherland

CUMBRES BORRASCOSAS

1. La modernización de las comunicaciones
Un embajador sueco en Moscú de los años 50 solía enviar muchos cables cifrados a Estocolmo, no pocos de los cuales contenían recortes de la prensa soviética. Cuando la cancillería le preguntó porqué, contestó: “Lo que imprimen en Pravda o Izvestia no es secreto, lo que sí es secreto es cuáles yo elijo enviar.”

Conferencia en el Instituto Mora, Ciudad de México.
Noviembre 2011

Contenido:

1. La modernización de las comunicaciones
2. La reorganización de la posguerra
3. La judicialización de las relaciones
4. La expansión de las instituciones
5. La diversificación de los encuentros
6. La masificación de los funcionarios
7. La redistribución de las fuerzas
8. La multiplicación de las cumbres
9. ¿La reparación de la diplomacia?

Para saber lo que pasaba en países lejanos había que contar mucho más con la información que proporcionaban las embajadas. En los años sesenta, las valijas suecas salían una vez a la semana, así que había que enviar cifrados que en esa época todavia se hacían a mano y costaban horas de trabajo.

Todavía hay países que viven en la llamada “sombra de noticias” pero sus capitales suelen tener pocas embajadas también. Lo importante es que hoy se puede informar a larga distancia en tiempo real. Paralelamente, han aumentado las fuentes externas de análisis, sean las de otros ministerios y no sólo el de defensa, o los centros de investigación de política internacional que abundan en casi todos los países. Y por si fuera poco, los aviones de línea o de Gobierno llevan y traen a los poderosos de una capital a otra.

La capital de uno sigue siendo el centro del mundo, pero ahora con más y mejores fuentes de información. La revolución de los medios de comunicación han cambiado no sólo los instrumentos del servicio exterior, sino su contenido y hasta su tarea. Antes de ver lo que esto significa para la labor del diplomático, permítanme primero comentar algunos otros cambios de la posguerra, aunque sea para luego declararlos sobrepasados por el tiempo. Asistimos a toda

2. Una reorganización del mundo
La segunda guerra mundial tuvo varios vencedores, entre ellos algunos pírricos y otros francamente inventados. Ya antes de la guerra, Estados Unidos era la primera potencia del mundo; cuando terminara, ninguna otra podía medirse con ella.

Esta correlación de fuerzas fue reflejada en la organización de la paz. El Consejo de Seguridad tuvo cinco vetos permanentes de los cuales cuatro (o mucho más tarde tres) fueron occidentales. La Asamblea General quedó con un derecho a opinar que por momentos tuvo su importancia. Estados Unidos obtuvo el control del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial.

Este diseño global fue acompañado por un sistema basado en la idea de una guerra fría entre los Estados Unidos y la Unión Soviética. En cierto modo, el correspondiente modelo bipolar fue un invento o al menos una exageración: tanto los Estados Unidos como la Unión Soviética tenían interés en exagerar la fuerza de la URSS. Esta “guerra” política, simbolizada por el Pacto Atlántico y el Pacto de Varsovia y consolidada más tarde por el Muro de Berlin, tuvo un efecto político moderador por no decir conservador en ambos lados del campo preparado para la batalla, que era el centro de Europa.

Por otro lado, la guerra fría contribuyó al rápido crecimiento económico de Europa Occidental y de los propios Estados Unidos a través del Plan Marshall, y también al atraso de Europa Oriental a través de ese curioso imperio soviético, imperio al revés que vendía barato sus materias primas a los Estados subyugados y las cobraba comprandoles productos industriales de mala calidad.

Dos organizaciones tuvieron una especial importancia para que así fuera. Primero, la Organización de Cooperación Económica Europea (OCEE) que guió la reconstrucción de las economías de Europa Occidental y, una vez terminado el Plan Marshall, se convirtió en la Organización de Cooperación Económica y Desarrollo (OCDE). Y segundo, pero a la larga aún más importante, la Unión del Carbón y del Acero, inventada para hacer imposible una guerra entre Francia y Alemania, más tarde convertida en Comunidad Económica Europea, y luego en la Unión Europea.

Subrayo que ambas iniciativas fueron civiles, no militares. Precisamente a eso deben su éxito. Es cierto que el Pacto Atlántico ofreció un paraguas nuclear a sus miembros, pero la credibilidad de esta garantía nunca fue comprobada. Somos muchos los que pensamos que dado el caso, ningun presidente norteamericano en su sano juicio hubiera arriesgado Nueva York o Chicago para salvar Berlin o Paris. Por otro lado, la tarea comprobada del Pacto de Varsovia fue controlar a las sociedades de Europa Oriental.

La OCDE y la UE son proyectos comerciales, económicos, financieros, pero no por eso menos políticos. Representan proyectos de progreso social y de estabilidad internacional, aunque sea con diferentes enfoques geopolíticos, y esta diferencia se ha hecho más significativa con el tiempo. De los seis países de la CEE, hoy hemos llegado a los 27 de la UE, con una cola de candidatos tán larga que hasta puede preocupar a quienes pensamos que los proyectos políticos, para ser viables, suelen tener límites geográficos.
Estas dos organizaciones son productos de lo que se llama

3. La judicialización de las relaciones
Si las relaciones internacionales desde la paz de Westphalia habían reposado principalmente en tratados bilaterales, la nueva posguerra vio un rápido aumento de tratados multilaterales. Gran parte de los nuevos tratados nacieron bajo la égida de Naciones Unidas, otros expresaron los nuevos conceptos de seguridad militar en la Guerra Fría, pero puede que el más efectivo haya sido de carácter comercial: el Tratado General sobre Tarifas y Comercio (GATT por sus siglas en inglés).

La reconstrucción de Europa es inconcebible sin el Plan Marshall; el siguiente boom económico del mundo industrializado difícilmente se hubiera producido sin el GATT, que redujo el proteccionismo y estableció normas sobre el comercio internacional. Hay que reconocer que al menos en parte lo hizo a costa de los países en desarrollo, ya que dificultaba una protección de industrias incipientes. Por otro lado, estas mostraban tendencias de convertirse en permanentes y monopolistas, con lo que dañaban el desarrollo.

El heredero del GATT, la Organización Mundial del Comercio (OMC), cementó un consenso compartido por la mayoría de los países en desarrollo, comenzando por los más exitosos entre ellos, las llamadas economías emergentes. El sistema de control es incompleto y lento, pero sus normas son generalmente respetadas incluso en el período actual de incertidumbre económica, poco propenso a entrar en nuevos tratados de signo liberal.

Al intensificarse las relaciones internacionales, la judicialización cubre áreas crecientes de actividad. Esto es un aspecto positivo de la globalización. En algunos casos, toma la forma de acuerdos bilaterales—ejemplo: los tratados para evitar la doble imposición (o dificultar la evasión de impuestos); en otros llegan a convenios generales abiertos a todos los Estados o a un grupo regional.

Cuánto más se documenta en la forma de tratados, más claras quedan las bases legales del derecho internacional. Quiere decir que el sistema tiende a preferir la ley a los meros acuerdos. Otras partes de este derecho—las que se basan en normas consuetudinarias o en mera doctrina—sigue precaria, máxime como carece de una sanción eficiente. El tribunal multinacional de la Haya suele preferir interpretaciones salomónicas ante el riesgo de provocar el irrespeto de una de las partes, lo cual reduce su utilidad para crear precedentes. Y a la nueva Corte Criminal Internacional, también en la Haya, le falta la firma de varias grandes potencias que todavía creen que deben ser los vencedores los que hacen la ley.
En este contexto cabe mencionar el importante terreno de los derechos humanos: basados en conceptos de lex naturalis y un creciente consensus mundial, tienen expresiones en un creciente número de textos adoptados por Naciones Unidas y sus órganos afiliados. Ante la ausencia de sanciones internacionales adecuadas y la variedad de legislaciones y jurisprudencias, su contenido sigue siendo impreciso y sujeto a diversas interpretaciones.
Entre lo problemático—a pesar del éxito de la OMC—está también el derecho civil internacional. La mayor parte de sus normas no están reunidas en ningun código global y su contenido está insuficientemente reflejado en tratados. Detrás de estas deficiencias está la división entre las dos tradiciones legales hasta ahora dominantes: la anglosajona del “common law” y la europea—compartida por una importante doctrina latinoamericana—con raíces en el código Napoleónico.

Gran parte de las normas que hoy sirven para resolver los frecuentes conflictos del derecho civil internacional se encuentran en documentos que no tienen valor de ley ni de tratado, sino que constituyen la formalización semi-oficial de las prácticas más frecuentes, creada por organizaciones profesionales o agrupaciones de cámaras comerciales. Para evitar costos y sorpresas suelen preferir el arbitraje a los tribunales, pero con eso mismo tienden a confirmar una serie de prácticas dominantes sin sujetarlas a una revisión más sistemática, legitimizada por la ratificación de tratados.

Muchas nuevas áreas de interés global han llevado a otro fenómeno que no deja de afectar la labor diplomática:

4. La expansión de las instituciones
Si la ONU no existiera, habría que inventarla. El viejo diplomático que me lo dijo había leído a Voltaire: compartía su escepticismo, y sus ideales también. Las organizaciones internacionales nacen y crecen como hongos. En mis tiempos, la reunión anual del comité de coordinación entre los órganos de Naciones Unidas (ACC) duraba más de dos meses y dudo que hoy sea más expedita. Más que de coordinación se trataba de lo contrario: una lucha entre las agencias por el prestigio y el dinero.

Las instituciones regionales suelen tener problemas parecidos a los de Naciones Unidas. Cuando una nueva organización ve la luz del día, a menudo sustituye o hace supérflua a una ya existente, pero no por eso la anterior deja de existir. Los secretariados tienen una cuota considerable de políticos y funcionarios nacionales que allí terminan sus carreras o esperan su próximo turno. Y sin embargo habría que inventarlas también a ellas, o a muchas de ellas, si no existieran.

Lo malo es que las instituciones interestatales comparten y multiplican las debilidades de las de cada Estado; lo bueno es que, igual que ellas, se crean para establecer y mantener un sistema de normas. Pueden tener criterios regionales, sectoriales o monotemáticos. En términos generales, su utilidad suele ser mayor para los países pequeños o débiles que para las grandes potencias que sin ellas tendrían métodos alternativos para defender sus intereses. En eso reside el valor principal de la ONU. La mejor organización internacional es la que se base en intereses comunes definidos y reoconocidos, que tenga un secretariado competente y reuna a profesionales adecuados.

Aún así, ocurre que pierdan su razón de ser. La Comisión Económica de Naciones Unidas para Europa, ECE, nunca llegó a cumplir su papel por causa de la guerra fría, pero sigue existiendo; su hermana asiática ESCAP tampoco juega un papel preponderante en los temas de su competencia; la WEU, unión de defensa de Europa occidental, pasó décadas de vida espectral a la sombra de la OTAN y de la UE hasta que decidieron ponerle fin. Ustedes pensarán sin duda en algunas instituciones de las Américas.

Al mismo tiempo surgen otras instituciones que todavía tienen que mostrar su utilidad. Es el caso especialmente de Asia y del área del Pacífico. Abundan las siglas—ASEAN, ASEAN+3, EAS, APEC etcétera—y lo que tienen en común es el deseo de situarse ante la realidad de una China crecientemente dinámica y poderosa. El futuro, y la nueva configuración de intereses, demostrará cuales sirven y cuales no. Su creación refleja otro fenómeno de la diplomacia contemporánea, que es

5. La diversificación de los encuentros
Los temas a tratar en foros multilaterales y encuentros bilaterales siguen aumentando. A los diplomáticos nos gusta pensar que nos adaptamos a todo: expertos en nada (salvo, en casos felices, la diplomacia misma) somos capaces de aprender y asimilar rápidamente los temas más diversos que nuestros Príncipes han declarado dignos de ser tratados con otros Estados. Pero tenemos que reconocer nuestros límites.

Esto quiere decir que la diplomacia moderna incluye a un número cada vez mayor de profesionales con los conocimientos necesarios del tema a tratar pero no necesariamente del contexto político internacional ni de las posibilidades de la negociación en curso. Cada vez más especialistas negocian sobre temas cada vez más específicos pero no siempre con la línea directa con los poderosos del país que representan o una idea clara de las implicaciones políticas de su actividad.

Entre los efectos positivos aunque a veces desconcertantes de la globalización está el hecho de que sociedades enteras están “conversando” unas con otras en muchos niveles y de un sinfín de temas. No me refiero en primer lugar a fenómenos recientes como Twitter y Facebook, aunque estos pueden servir de base para unos repentinos movimientos de opinión que antes fueron limitados o al menos obstaculizados por fronteras nacionales. Subrayo lo de repentino, pues no son idénticos a los movimientos sociales y políticos de antaño que necesitaban mucho tiempo para recorrer Europa u otros continentes como un espectro o una revelación, pero que tal vez fueron más duraderos.

La amplia conversación a la que ahora me refiero es más lenta que Twitter pero quizás por eso más profunda y más precisa. Es el contacto entre profesionales de todos los sectores: médicos, profesores, arquitectos, ingenieros, economistas, artistas, y también funcionarios de gobierno, parlamentarios, sindicalistas, partidos políticos y hombres de negocios. Este fenómeno es caótico y difícilmente mapeado. Los gobiernos tratan de estimularlo y de controlarlo, o al menos conocerlo y dirigirlo, aunque con éxito limitado. Es imposible calcular su impacto pero es indudablemente muy positivo. He aquí un factor de modernización, globalización y entendimiento internacional inconmensurable.

Entre tales encuentros de lo que se llama “la sociedad civil” están los clubes informales de grandes empresas y empresarios; encuentros recurrentes como los de Davos; comisiones como el Club de Roma o la Comisión Trilateral; agrupaciones de Cámaras comerciales y Uniones sindicales; organizaciones internacionales como la Fundación UE-ALC o privadas como la Fundación Euro-América y múltiples asociaciones en defensa de los derechos humanos. Hay hasta una organización de diplomáticos jubilados que producen informes desde países en conflicto y esperan influenciar la política de los Gobiernos involucrados.

Sin olvidar el aumento de personas que trabajan al servicio de los Estados y contribuyen a

6. La masificación de los funcionarios
Por varios motivos poderosos, el Estado moderno tiende a crecer: la complejidad de la sociedad, el control de sus tensiones permanentes o circunstanciales y la ambición de mejorar las condiciones sociales, la competitividad económica y la calidad administrativa. A nadie le debe sorprender que los servicios exteriores de los países hayan crecido también.
El aumento de personal diplomático ha sido acompañado por cierta devaluación de su prestigio. Antes de la seguna guerra, sólo las grandes potencias tenían embajadores. Los demás eran ministros, a lo sumo. Ahora hay tantos Estados y todos envian embajadores a todas partes. Hoy fácilmente suman más de diez mil, me dijo un embajador sueco en Paris y añadió: “Dónde está la gloria?” Vanitas vanitatum.

Eso del prestigio no importa sólo a la autoestima. En un número creciente de países, sobre todo en los países industrializados, un embajador tiene que representar una gran potencia o un país vecino para ser recibido al nivel de jefe de gobierno (salvo en ocasiones protocolares); los demás pueden considerarse exitosos si los reciben a nivel de ministro o viceministro.
A esta devaluación contribuyen varios factores. Ya mencioné la modernización de las comunicaciones, y no me refería sólo a la posibilidad de estar informado en tiempo real. El hecho de poder desplazarse en pocas horas a través de los océanos ofrece a nuestros Príncipes la tentación de viajar y conocerse. Después de todo, ¿quiénes mejor que ellos para resolver los problemas? Mi pregunta no es necesariamente retórica, pero en el presente contexto baste señalar que los encuentros entre los poderosos reducen la importancia de sus enviados; y si estos no tienen nada nuevo que decir a los dirigentes de su país anfitrión que acaban de hablar un rato antes con sus jefes, ¿para qué dedicar tiempo a conversar con ellos?
Volveré a este problema, pero antes haré unos comentarios sobre

7. La redistribución de las fuerzas en el mundo
La reconstrucción después de la segunda guerra mundial fortaleció a países como Estados Unidos, Japon, Alemania, Corea del Sur y gran parte de Europa y Asia del sur, pero por motivos intrínsecos de su sistema, mucho menos a la Union Soviética y los países de su esfera de poder. La descolonización puso en marcha el desarrollo de muchos países del llamado tercer mundo, mientras las guerras y estratagemas contra ella en nombre del anticomunismo debilitaron de manera muy diversa a beligerantes y a víctimas. La energía y sus costos tuvieron una importancia cada vez mayor en el desarrollo mundial. Y por último, el mismo crecimiento económico aumentó el peso de algunos más que de otros.

La Unión Europea hoy representa un poco más del 20 por ciento de la economía mundial. Estados Unidos ha visto crecer su economía con gran velocidad durante gran parte de la posguerra; si medio siglo después, su peso en la producción mundial ya no representa el 50 sino apenas 20 por ciento, es porque los demás, y entre ellos algunos más que otros, han crecido aún más. Este cambio comenzó hace décadas y no debería sorprender a nadie.

Los que creyeron que el mundo se había vuelto unipolar tras la caída del Muro se equivocaron; los que afirmabamos que ipso facto era multipolar teníamos razón. No es ni era una cuestión ideológica, sino de mera observación. Es cierto que varios de los supuestos “polos” son bastante más débiles que otros, lo que reduce su poder pero no su “nuisance value”, su capacidad para defender sus intereses y crear obstáculos para los de otros. Lo esencial es que ya ninguna potencia puede hacer y deshacer a su antojo.

La incertidumbre acerca del peso de los “polos” determina la actividad diplomática de nuestro tiempo. Todo el mundo, grandes y pequeños, buscan posicionarse ante los futuros posibles. El fenómeno es particularmente óbvio en Asia y el área del Pacífico. Los organismos surgen como hongos: ASEAN, ASEAN+3, EAS, APEC… Son cada vez más numerosos los países que quieren estar, y el centro del interés es siempre el mismo: China. Se trata por ahora de una tendencia incluyente que busca acercar a través de la economía y los intereses comerciales compartidos. Aún así, no faltan los discretos pero persistentes ejemplos de que la política, siempre determinante, también se vale de sus elementos militares: leyendo el libro de Henry Kissinger sobre China trato de interpretar las estrategias, tanto de Estados Unidos como de la propia China y de sus vecinos, como inspiradas por el clásico juego chino Go, ahora que todos, incluso el mismo Kissinger, han tenido que reconocer que su teoría del domino era incorrecta.

La multiplicidad y diversidad de estas iniciativas son características de la incertidumbre. En la reciente cumbre de APEC se observó la popularidad del Pacto Trans-Pacífico (TPP), integrado por Chile, Singapore, Nueva Zelandia y Brunei, o sea tres pequeños países con prestigio por su buena gestión económica y uno conocido por su petróleo. Alrededor de este núcleo, Washington quisiera unir a otros países más del Pacífico: Australia, Canada, México, Peru. ¿Será suficiente para que el nuevo pacto interese a países como Japon, Corea del Sur y sobre todo, a China? Eso está por ver, pero la novedad está en la flexibilidad de esta nueva diplomacia tentativa.

Otro ejemplo, también asiático: el gobierno de Afganistan, donde la malograda intervención militar extranjera parece acercarse a su fin, ha llamado a los vecinos más interesados en su estabilidad a crear un club. Entre los invitados están Irán y Paquistan, pero también la India. Entre los no invitados están Rusia y Francia, y curiosamente Turquía, cuya presencia podría ser más interesante que la de Francia y menos preocupante que la de Rusia.
La reciente cumbre de APEC es ejemplo de otro fenómeno significativo pero no siempre productivo de nuestros tiempos:

8. La multiplicación de las cumbres
En esta larga crisis originada por la falta de una globalización de capitales mal regulada, mucha gente quiere ver el G-20 como una posible solución en la ausencia de un gobierno global. Hasta ahora las cumbres del nuevo grupo no han dado motivo para optimismo.
No es primera vez que tratan de reunir a los Estados más relevantes para resolver problemas mundiales en petit comité. Generalmente, estas reuniones adhoc son asunto de los ganadores de una guerra o de los perdedores que cuentan con ganar la siguiente. En las décadas que siguieron a la segunda guerra mundial, las instituciones creadas por los países victoriosos generalmente sirvieron sus propósitos, pero ya en los años 60 se formó un G-10 entre las economías más importantes de la década, desde Estados Unidos hasta Suecia y Suiza. No fueron cumbres, es verdad: allí se reunían los ministros de hacienda y los jefes de bancos centrales. Su tristemente famosa reunión de Estocolmo 1971 tomó la decisión de apoyar la segunda reforma monetaria del siglo, que consistió en separar el dólar del oro. Sus efectos todavía se hacen sentir. Con tanto hablar del endeudamiento de Grecia y otros países europeos, se tiende a olvidar que la crisis actual es la de un sistema financiero global que se salió de control a partir de los años 70.

A este grupo siguió el G-8, con temas de política mundial y del más alto nivel—Jefes de Estado y del Gobierno—pero con efectos poco duraderos. Su utilidad bajó más todavía cuando adjuntaron a la Unión Soviética sin haber creado una convergencia política suficiente para motivar su presencia.

A nivel regional, las cumbres aumentaron vertiginosamente. ¿Qué organización internacional digna de su per diem no quiere coronar sus actividades con una cumbre anual o al menos bi-anual? La OTAN, el Pacto de Warsowia, los No-Alineados, la Unión Europea, la OPEP, la OEA, el SELA, el SIECA, el Mercosur, la UNASUR, el Grupo de Rio, la CELAC, el CARICOM… Curiosamente, la ONU generalmente no ha seguido la moda: en Septiembre cada año hay muchos Jefes de Estado y Gobierno que acuden a la Asamblea General, pero entre ellos se reúnen muy selectivamente. Es una buena oportunidad para verse las caras e intercambiar opiniones sobre temas selectos sin tener que pasar dos días intercambiando discursos oficiales.

La multitud de cumbres no sólo cuestan el par de días que les dedican sus protagonistas, cosa que ya está sumando una parte considerable de sus calendarios, que deberían dedicar a su tarea principal de decidir las pautas políticas de sus países y asegurarse del consensus necesario para realizarlas. Ocupa mucho más tiempo y energía de sus diplomáticos y otros funcionarios que se dedican a preparar las diferentes cumbres, inventar temas para el comunicado final, evitar problemas ajenos y envolver el encuentro en una nube de palabras. Así es que raras veces contribuyen a una decisión que no haya sido negociada de antemano. En esto reside el costo verdadero de estas llamadas photo opportunities y no tanto en el costo del encuentro mismo, los traslados, la hospitalidad y la seguridad, por muy considerables que sean.

También hay un riesgo de malentendido por parte de nuestros Príncipes. Ir a tantas cumbres les hace creer que están tomando la diplomacia en sus propias manos. Con lo mismo olvidan dar un uso racional a sus propios diplomáticos. Podríamos pensar en la necesidad de una

9. Reparación de la diplomacia?
Si los problemas que requieren soluciones internacionales siguen creciendo; si la cantidad de funcionarios que se dedican a ellas sigue aumentando; si la coordinación de sus esfuerzos se les escapa; si el sistema de Naciones Unidas tiene sus limitaciones; si muchas instituciones se niegan a morir más allá de su fecha límite; y si las cumbres ocupan más recursos de lo que producen, ¿cuáles podrían ser las alternativas?
Hay algunos métodos que ya están en marcha pero que deberían usarse más. Lo que tienen en común es no buscar una esquiva solución total para todos los males sino concentrarse en lo que se puede hacer.

Primero, hay instituciones establecidas que funcionan y que merecen funcionar mejor. El Fondo Monetario Internacional tuvo mala fama merecida por su tosca aplicación del neoliberalismo exacerbado y por sus normas de votación que ya no corresponden a las realidades relevantes. Últimamente, el Fondo parece dispuesto a cambiar. Hace tiempo que las nuevas realidades exigen un cambio en su distribución de votos. Al principio, el diseño del sistema mundial que se discutió en Bretton Woods tuvo elementos de multilateralismo—sobre todo en el terreno financiero y económico, de la mano de John Maynard Keynes. Puede ser que la crisis financiera que hoy sacude el mundo nos inspire a volver al diseño original de Keynes, en este tema como en el de la economía política. Se necesita un Fondo Monetario con músculos y una clara visión de la relación entre las finanzas y la economía real. La crisis puede ser lo que lo empuja a los cambios necesarios.

La OCDE es el organismo internacional que más me ha impresionado por su seriedad. Tiene una ventaja ante todos los secretariados internacionales en que cubre casi todo el terreno social y económico. Ahora que la OCDE rompió sus fronteras de la posguerra y su membresía sigue creciendo, la organización atrae a cuanto país moderno quiera intercambiar experiencia con los países hasta ahora más exitosos, medirse con ellos y a veces entenderse con ellos. México y Chile están entre las primeras economías emergentes que han sabido aprovechar las posibilidades que ofrece.

Sus conocimientos se comparten entre los países miembros sin excesiva retórica. A veces llegan a buscar soluciones nuevas, y en tales discusiones y posibles negociaciones los participantes tienen la ventaja de poder ver las implicaciones para otros sectores de las medidas que se discuten, dentro de la vasta competencia de la OCDE.

En un importante artículo reciente en El País, Gordon Brown, Felipe González y Ernesto Zedillo criticaron la ausencia de preparación adecuada para las reuniones del G-20. Tanto la OCDE como el Fondo Monetario podrían ofrecer estudios analíticos relevantes, más allá de lo que los miembros de G-20 pueden o quieren producir, si ellos se decidieran a pedirlos.
Segunda posibilidad: ante la dificultad de encontrar acuerdos globales y bi-regionales, enfocarse en posibles soluciones concretas pero limitadas que faciliten desarrollos posteriores. La Unión Europea es un ejemplo brillante de integración internacional, no por la retórica bombástica europea del siglo XIX sino por el plan pragmático y prosaico de Robert Schuman y Jean Monnet para crear una unión entre las industrias del carbón y del acero. De este comienzo humilde, su proyecto creció a ser el primero de integración en la historia que no se haya valido de una conquista militar.

América Latina tuvo la mala suerte de no salir unida de la lucha contra sus colonizadores. En medio de la retórica tradicional hay iniciativas nuevas que me hacen esperar un cambio. A parte de las nuevas organizaciones unitarias, creadas desde arriba con visión de cóndor, veo nacer iniciativas prácticas que quieren resolver problemas fundamentales del continente: por ejemplo, su infraestructura hasta ahora inadecuada a nivel regional. Últimamente hay intentos credibles de unir fuerzas para crear redes de energía sostenibles en un continente rico en recursos pero lento en convertirlos en sinergías trasnacionales. De manera semejante y ante el avance de sus mercados asiáticos, los países del cono sur se encuentran ante la necesidad imperiosa de mejorar los transportes de un océano al otro.

Otro tema interesante es cómo comportarse ante el avance de las nuevas importaciones desde Asia. Se trata de un problema que compartimos latinoamericanos y europeos, sobre todo donde hay industrias todavía frágiles y la diferenciación industrial es más difícil. Ya se habla de desarrollar nuestros vínculos transatlánticos para crear redes de producción que contribuyan al valor añadido para unos y otros. El interés naciente latinoamericano por invertir en Europa puede contribuir a esta tendencia.

Finalmente vuelvo al tema del derecho internacional civil donde detecto una coincidencia importante de intereses latinoamericanos y europeos que compartimos una preferencia por la ley escrita ante la del “common law”. Vemos sus efectos en múltiples casos ante la OMC y en tantos más problemas que se traban en otras instancias. Ante la falta de interés o conocimiento de Gobiernos y facultades de derecho, los que mejor conocen el área son los grandes bufetes internacionales con base en Londres y Nueva York. Son temas que deberían ser analizados con el objetivo de preparar iniciativas diplomáticas.

Con esto termino. La diplomacia de nuestro tiempo debe concentrarse en su competencia específica, evitar los rituales excesivos y estar abierta a las nuevas posibilidades que ofrece el nuevo mapa mundial. Nuestros Príncipes deben dedicarse a dirigirla y no tratar de sustituirla.

LA UE NO BLOQUEARÁ INTERNET PARA PROTEGER DERECHOS DE AUTOR.

La comisaria europea de Justicia, Viviane Reding, ha asegurado que la Unión Europea (UE) no contempla el bloqueo de internet como una opción para proteger los derechos de autor, después del cierre de la pagina web de almacenamiento y descarga de archivos Megaupload esta semana.

“El derecho de los creadores de proteger el contenido y los frutos de su creación es igualmente importante y también tiene que ser protegido”, ha añadido, y ha asegurado que el objetivo de la UE es reequilibrar ambos derechos, ya que “no son enemigos, sino socios”.”La protección de los derechos de autor no puede ser utilizada como pretexto frente a la libertad en internet”, ha añadido.

El Ejecutivo comunitario tiene previsto presentar este miércoles su reforma de las reglas comunitarias de protección de datos para hacer el mercado digital más accesible, transparente y competitivo, según adelantó la comisaria.

La comisaria ha evitado referirse expresamente al proyecto de ley estadounidense que pretende atajar la piratería en internet, conocido como SOPA -”Stop Online Piracy Act-, que motivó esta semana un “apagón” de varias páginas web en señal de protesta por su supuesta intención “censora”, sobre el que la UE ya ha manifestado sus críticas.

AMÉRICA LATINA ELECCIONES 2013

Informe de Infolatam. México, Venezuela y la República Dominicana celebran elecciones presidenciales. Chile y Brasil tendrán elecciones municipales y locales y estaduales respectivamente.

En México todo apunta a que el PRI con Enrique Peña Nieto volverá al Palacio de los Pinos tras 12 años de ausencia. En Venezuela Hugo Chávezespera lograr a la reelección, posiblemente frente a un único candidato opositor; y en el país caribeño Leonel Fernández aspira a que Danilo Medina y su esposa Margarita Cedeñoprolonguen el domino del PLD en la isla.

Fuera de la región todos los ojos estarán puestos en Estados Unidos donde Barack Obamadisputará previsiblemente su reelección frente a un candidato del Partido Republicano, que podría ser el expresidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich o el exgobernador de Massachusetts Mitt Romney. También aspiran al liderazgo republicano el gobernador de Texas, Rick Perry, la congresista Michelle Bachmann y Ron Paul.

El año estará salpicado en EEUU de los famosos caucus para elegir candidatos y culminará electoralmente con las elecciones presidenciales del 6 de noviembre de 2013.

República Dominicana: la sucesión de Leonel Fernández, en juego

Esta isla del Caribe es la que abre las citas electorales en América latina en 2013 pues los comicios tendrán lugar el 20 de mayo próximo. Por ahora, el partido oficial, el PLD del presidente Leonel Fernández parte como favorito para imponerse con la candidatura formada por Danilo Medina, candidato presidencial y Margarita Cedeño (la esposa de Leonel Fernández), como vicepresidenta.

De triunfar, el PLD prolongaría su control del ejecutivo por cuatro años más, tras estar gobernando desde 2004, y lo haría por primera vez sin Leonel Fernández como candidato (el PLD ha gobernado desde 1996, 12 de los últimos 16 años). El candidato opositor con más opciones es el expresidenteHipólito Mejía (2000-2004).

La pugna se prevé muy disputada. De hecho, la EncuestaGallup-Hoy en una encuesta en noviembre marcaba que si las elecciones fueran hoy, el candidato presidencial del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), Hipólito Mejía, obtendría el 47.9% de los votos, y el candidato del gubernamental Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Danilo Medina, el 42.6 por ciento.

Otros sondeos marcan tendencias diferentes: la firma encuestadora dominicana Asisa Research sitúa a Danilo Medina, con un 53.1% , frente a Mejía, con un 40.5%.

El resto de candidatos son muy minoritarios: en tercer lugar empatados están el senador Amable Aristy Castro, del PRSC, y el abogado Guillermo Moreno, con 2.2%.

En cuarto lugar está Eduardo Estrella, del Partido Dominicanos por el Cambio, con 1.5%. Carlos Morales Troncoso, Ito Bisonó, Ricardo Espaillat, Julián Serrulle, Jorge Zorrilla Ozuna, Ismael Reyes, Trajano Santana y José Miguel Soto Jiménez obtendrían menos del 1% de los sufragios.

México: el regreso del PRI

Las segundas elecciones presidenciales del año tendrán lugar en México, el 1º de julio de 2012.

El PRI no solo no desapareció tras perder el poder en 2000 y caer al tercer lugar en las elecciones de 2006 sino que todo indica que 2012 será el año de su regreso al poder. El partido, ahora una especie de gran coalición de caudillos regionales y gobernadores, tiene puestas todas sus esperanzas en un atractivo candidato, el que fuera gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto.

Por ahora, la ventaja del priista sobre sus principales rivales,Andrés Manuel López Obrador por la izquierda (PRD) yJosefina Vázquez Mota o Ernesto Cordero por la derecha (el PAN), es abrumadora.

Reúne el priista el 49% de las preferencias electorales frente a 26% de Andrés Manuel López Obrador y el 25% de Josefina Vázquez Mota.

Además, su mensaje trata de ser atractivo e ilusionante: “en esta campaña habremos de convocar el voto del convencimiento. El PRI no necesita, ni yo quiero, un solo voto al margen de la ley. Vamos a cambiar el miedo por la esperanza” pues el PRI “es el cambio que necesita el país”.

Peña Nieto, ya candidato oficial del PRI, se está viendo beneficiado por el rechazo que aún acumula AMLO, quien pese a sus esfuerzos por moderarse aún no ha hecho olvidar su radicalismo de 2006.

Además, el voto anti-PRD todavía no lo capta el PAN que hasta el19 de febrero no tendrá candidato, pues en esa fecha se celebran las internas del partido oficial.

El PAN de Felipe Calderón llegará muy desgastado por los 12 años de gobierno y la falta de candidato. Tres figuras compiten para liderar el proyecto panista: Josefina Vázquez Mota, la favorita, Santiago Creel, y Ernesto Cordero.

La lucha contra el narcotráfico y las reformas estructurales (reforma energética, laboral, fiscal, política etc.) que necesita México centrarán la campaña electoral que se antoja más dura que lo que las encuestas muestran hasta el momento.

Venezuela: Hugo Chávez, a por su segunda reelección

Hugo Chávez aspira a conseguir su segunda reelección el 7 de octubre de 2012 derrotando a la que se antoja coalición opositora antichavista más fuerte de sus 13 años de gobierno. Llega en un buen momento económico para Venezuela (con subida del precio del petróleo y crecimiento del PIB) pero lastrado por los rumores sobre el verdadero alcance del cáncer que padece (o padeció).

Chávez aún no conoce a su rival, que saldrá de las internas que celebrarán el 12 de febrero la Mesa de Unidad Democrática (la alianza antichavista).

Henrique Capriles Randoski parte como favorito frente a otros precandidatos como Pablo Medina, María Corina Machado, Diego Arria, Leopoldo López y Pablo Pérez.

Las últimas encuestas de IVAD e Hiterlaces mantienen a Chávez, también como favorito para ganar las elecciones presidenciales con un respaldo del 55,5%, según IVAD, y del 49%, según Hinterlaces.

La oposición, el MUD, espera que cuando tenga ya un candidato (tras la internas en feberero) podrá subir en intención de voto sobre todo si es un candidato joven y centrista como Capriles.

La apuesta de Hugo Chávez para conseguir la reelección es impulsar los planes y políticas sociales en este tiempo de bonanza, así como revitalizar el discurso antiimperialista: “la nueva agresión que el imperio yanqui ha desatado con mayor furor y locura este año 2011 nos obliga a nosotros (…) a fortalecer aún más (…) nuestra espiritualidad”. Mientras que la oposición se centrará en reclamar la regeneración y democratización del país.

Como en el caso de México, en Venezuela el ganador afrontará un sexenio en el caso venezolano ocupando el Palacio de Miraflores.
Otras citas electorales

Además de presidenciales en estos tres países, otras naciones latinoamericanas celebrarán comicios locales. Entre ellas destaca Chile que tendrá elecciones municipales el 12 de octubre de 2012, que servirán para medir el real desgaste del gobierno de Sebastián Piñera así como el que ha experimentado la oposición de la Concertación. Como es habitual todos los ojos estarán puestos en la batalla por ver quién controla Santiago.

Brasil también celebra elecciones locales y estaduales a la que llegan los partidos con el objetivo de fortalecerse de cara a las presidenciales de 2014. Será un buen termómetro para observar cómo los escándalos de corrupción han golpeado al PT y a sus aliados.

En el centroderecha la batalla será por ver quien domina en Sao Paulo, el PSDB de José Serra o el nuevo partido ascendente de Gilberto Kassab, el Partido Social Democrático (PSD).

También celebra elecciones El Salvador pero en este caso legislativas y locales el 11 de marzo. El Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), que en 2009 ganó la presidencia pero perdió la alcaldía de San Salvador ha lanzado a Jorge Schafick Hándal como su candidato a alcalde.

La derechista Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), que después de 20 años de gobierno, perdió en 2009, pero ganó la Alcaldía de San Salvador, y la tratará de mantener en 2012 con el actual edil,Norman Quijano.

En Honduras en noviembre de 2012 y en Panamá están previstas elecciones internas en los principales partidos del país.

CELARE – Centro Latinoamericano Para Las Relaciones con Europa